
Además de las partes involucradas en una noticia, todo periodista sabe que puede optar por enriquecer el contenido de las informaciones con la opinión de expertos y del público.
El experto es una persona con conocimientos profundos en un campo de conocimiento, de vasta experiencia y que, por lo general, es una autoridad en la materia sobre la que diserta.
Del público interesan sus criterios al poder ser una parte afectada y se utilizan como referente de la opinión de los ciudadanos comunes, de un ciudadano promedio. Existen casos en que incluso tienen mayor peso que los expertos, aunque esto parezca improbable de observar o extraño.
Con el advenimiento de la web 2.0, especialmente de las redes sociales, los periodistas han permitido que los blogueros, los tuiteros, los facebokeros, personajes del mundo virtual tomen por asalto los medios, lo cual ha derivado en el reemplazo de los primeros y de los segundos, es decir, de los expertos y del público en general.
¿Por qué no parece razonable intercambiar el papel de ellos? Muy sencillo. En la mayor parte de los casos no son "ni chicha ni limonada".
Sorry si este post podría caerle mal a muchos periodistas y a muchas divas del mundo digital, pero es la verdad.
Cuando se han utilizado las opiniones de los personajes virtuales, no ha sido ni como expertos, ni tampoco podría afirmarse que ellos representan el sentir del publico en general. Veamos este ejemplo referido a la comparecencia del expresidente Figueres en la Asamblea Legislativa publicada por un diario de amplia circulación en Costa Rica.
'“Los diputados preguntaron lo mismo que los periodistas ya le han preguntado a #Figueres. Desaprovecharon (la) oportunidad”, dijo Laura de León.
“House_CR” señaló que “#Figueres se bailó a los diputados más que todo por la incapacidad de ellos mismos”.
En Facebook las reacciones surgieron rápidamente. Ingrid Vargas, vecina de San José, manifestó: “Qué vergüenza que nuestros diputados no nos defiendan como debe ser, no saben ni de lo que están hablando”.
Otra de las usuarias que expresó su molestia fue Alejandra Moreira.
“Diay, qué más van a sacar estos diputaditos que tenemos, seguro de acciones concretas, no lo creo. Solo especulan con tal de decir algo, porque ni se prepararon con fundamentos importantes”, comentó ...'
Todos deberíamos de ser respetuosos de la opinión de los demás. Independientemente que lo dicho fuese representativo, noten que ninguno es un experto en el campo de la comunicación política; por tanto, están suplantando al público en general, no siéndolo. ¿Como será posible que siendo miembros de nuestra sociedad no reflejen la opinión del público? ¿Por qué?
Twitter es una herramienta de microblog que apenas cubre el 5% del 50% de los costarricenses conectados en la internet, aproximadamente. Es decir, es demasiado selectiva para ser representativa del sentir del ciudadano común: mitad conectado, mitad desconectado.
Si bien es cierto tomar opiniones de las redes sociales es una manera práctica, creo que los periodistas van a tener que despegarse del teclado, levantar el teléfono, salir a la calle, identificar a los expertos en la red o, en su defecto, encontrar mecanismos más fiables e imparciales para mostrar con mayor certeza, al menos el pensamiento del mundo digital, que no es el mundo real sino tan solo una parte.
Para ser más exhaustivos en la investigación, los periodistas podrían utilizar mecanismos al azar y no dejarse guiar por la opinión de sus amigos o a quienes siguen, lo cual inserta un sesgo relevante de representatividad.
Aun habiendo obtenido de un search todas las opiniones posibles, si no existe un método de selección, existe un sesgo.
Alguien podría argumentar que dichos comentarios corresponden a líderes de opinión. Yo preguntaría, entonces, ¿con base en qué criterios fueron calificados?
Los usuarios de los medios estamos recibiendo mucha distorsión por la forma parcializada y antojadiza en que se seleccionan las opiniones de las redes sociales que se publican.
Por mi parte, me reservo la opinión que tengo con respecto a la comparecencia de Chema. No soy representativo del sentir del público, ni del experto. No quisiera mal representar a ninguno de ellos.